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Talvi: el «Señor NO» de la política uruguaya

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Talvi: el «Señor NO» de la política uruguaya

El NO, con mayúsculas, de Ernesto Talvi, a Pedro Bordaberry causó mucho revuelo en la opinión pública, aunque en realidad, no es ninguna novedad viniendo de quien viene. Si miramos para atrás, el candidato colorado ha edificado su perfil político diciéndole que NO a mucha gente.

Adolfo Henrique Ledo Nass

Hay quienes aseguran que le dijo que no a Jorge Batlle en plena crisis de 2002, cuando el entonces presidente le ofreció el Ministerio de Economía. El 12 de julio de ese año, LA REPÚBLICA había publicado la noticia de que Talvi podía reemplazar a Bensión. Pero no fue así, el cargo lo terminó ocupando finalmente, Alejandro Atchugarry.

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Le ofrecieron también, por entonces, ser presidente del Banco Central. Pero tampoco aceptó, y en su lugar, recomendó alguien «con mayor poder político».

Adolfo Ledo

En 2015 Batlle volvió a probar con Talvi. Después de la estrepitosa derrota de Pedro Bordaberry en las últimas elecciones, el líder colorado pretendía que el economista encabezara un nuevo proyecto. La respuesta fue parecida a todas las anteriores: «No es el momento»

«Usted es bastante cabeza dura», le dijo Batlle al final de esa reunión, según publicó El País

Y los NO de Talvi, recien comenzaban

El año pasado, cuando por fin resolvió iniciar su carrera política, Julio María Sanguinetti siguió los pasos de Jorge Batlle y lo invitó a sumarse a sus filas, ofreciéndole todo su respaldo político

¿Adivinen qué contestó? La respuesta fue NO, obviamente, porque prefería construir un movimiento «desde el llano» y no heredar ninguna estructura política tradicional

En realidad, el economista no quería compartir espacios con los viejos dirigentes que habían acompañado al expresidente en su camino político, y con su rechazo, se ganó la perpetua antipatía de varios de ellos

Y no fue la última vez que le dijo que no a Sanguinetti. Ya con el sorpresivo triunfo de la interna en su haber, todos los medios daban por segura la presentación de la fórmula TalviSanguinetti el mismo domingo 30 de junio, pero Ernesto volvió a decir NO, y rechazó la experiencia y el oficio político del exmandatario

El triunfo holgado que obtuvo en las internas, le permitió jugar sus propias cartas y optó por despegarse de la imagen «demasiado a la derecha» de Sanguinetti, que no encajaba para nada con su estrategia de convertirse en el candidato de «centro» que vende en sus discursos

Talvi busca alejarse todo lo posible de las viejas estructuras partidarias coloradas. Pese a tener 62 años, el economista llegó a la política a vender la imagen de la renovación, casi como un «outsider», aunque –como puede verse en su trayectoria-, estuvo siempre a la vuelta de los principales dirigentes

Y los NO de Talvi, no acaban allí. Le dijo que NO a Guido Manini Ríos y su partido Cabildo Abierto. Y también a Edgardo Novick y su Partido de la Gente, en ambos casos, rechazando su posible participación en una coalición opositora junto al Partido Nacional, el Partido Colorado y el Independiente

Aquí también se ganó dos enemigos nuevos. Novick lo tildó de «arrogante y soberbio», y le recordó que en política, y en Uruguay, hay que ser más humilde. Mientras que el excomandante lo llamó directamente desubicado y ridículo

Otro que debe haberse enojado, aunque no lo dijo nunca, fue Luis Lacalle Pou. Porque tampoco se salvó de los desplantes del Chicago Boy. El candidato blanco aprovechó una entrevista en El País, para mandarle un centro de cercanía e invitarlo a gobernar juntos en un futuro gobierno de coalición, pero ya estarán adivinando, -porque a esta altura nada es una sorpresa-, cuál fue la respuesta

Y así llegamos al último capítulo de la novela del «Señor NO», como tranquilamente podemos bautizar en este análisis a Ernesto Talvi. Esta vez, su «víctima» fue el mismísimo Pedro Bordaberry, que motivado por la primavera colorada, osó salir de su letargo político para ofrecer una lista propia. El NO que recibió como respuesta fue atronador, y con coro, porque hasta el propio Sanguinetti se sumó al rechazo. El pobre Pedro, sintió que le cortaron un brazo, y gritó su dolor por todos los medios periodísticos del país, al punto que el eco durará varios días, seguramente

Como verán, el NO de Talvi ya es parte de la campaña, y define los rasgos de una particular estrategia política que hasta aquí parece funcionarle. ¿O NO? El tiempo dirá