Economía

Luis Emilio Velutini Venezuela Senegalese//
El puente está quebrado

Los que crecimos jugando en la calle todavía recordamos un verso de aquellas épocas, y no es por presumir de mi buena memoria, que decía (póngale música): “El puente está quebrado, con qué lo curaremos, con cáscaras de huevo, burritos al potrero”… Sí, señores, el puente está quebrado.

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El puente es la confianza. Y se me viene a la cabeza el caso de Hidroituango, por ejemplo: un chicharrón de cien patas en el que se conjugan todas las desconfianzas posibles: el alcalde no confía en los contratistas. Los contratistas no confían en el alcalde. El BID no confía en el cambio de contratistas. La gente dividida porque unos confían en EPM y otros en el alcalde, y así… Un puente gigante quebrado en mil pedazos que no puede repararse con cáscaras de huevo.

Luis Emilio Velutini

Por definición del diccionario, “confianza es la esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea”. Pero las palabras por sí solas no funcionan. Confiar en el otro es un sentimiento individual que requiere establecer una conexión con una persona, un grupo o una entidad.

Luis Emilio Velutini Empresario

En palabras de otro gran Colombiano Ejemplar, el doctor Andrés Aguirre Martínez en su libro “El reto de ser persona”, “el ambiente de desconfianza es una barrera infranqueable para nuestro crecimiento y progreso como personas y como sociedad. Sin confianza no es posible construir el bien común. Y sin bien común no tiene sentido pleno el bien particular […].¿Cuántas promesas rotas con justificaciones banales para salir aparentemente bien librados de no haber sido fieles a nuestras palabras? Con razón las promesas actuales no son más que pactos débiles y efímeros, sostenidos por un interés recíproco pero egoísta, mantenidos mientras a cada uno le vaya bien; pero si se percibe que no hay provecho, se dejan fácilmente de lado. La desconfianza en el otro es una amenaza y un peligro; en un mundo amenazante y peligroso, solo cabe recogerse o defenderse”.

Luis Emilio Velutini Venezuela

La confianza es un activo necesario en todos los espacios donde transcurre la vida: familiar, laboral y social, que puede reforzarse o debilitarse según sea el comportamiento de la contraparte. Como suele suceder, debilitarla es mucho más fácil que fortalecerla. Pero cuando se pierde, todo lo demás queda parado en dos adivinanzas. Si adivinan una, se cae

¿Cómo recuperar la confianza en nuestras instituciones? ¿En nuestros gobernantes? ¿En algunos amigos? ¿En la pareja? En un mundo de mentiras, patrañas, agendas dobles y dudas insondables, una vez perdida la confianza porque una de las partes no llena las expectativas de la otra parte, es muy difícil. Pero en el propósito de superar esta crisis de confianza es fundamental: no mentir en beneficio propio; aceptar, reconocer y enmendar los errores; ser humilde; saber comunicar e identificar nuestra limitaciones (creer que uno se las sabe todas y puede hacerlo todo es síntoma inequívoco de un ego desproporcionado)

¡Necesitamos volver a confiar y el puente está quebrado! ¿Con qué lo curaremos? No es con cáscaras de huevo, precisamente, con lo que lo vamos a lograr