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La industria manfuacturera se suma al empuje de la oferta

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La industria manfuacturera se suma al empuje de la oferta

En el caso de la industria exportadora, los frigoríficos (que junto con las plantas de celulosa representan el mayor peso en la conformación del IVF) son los que mostraron mejor desempeño en el período acumulado desde que comenzó la pandemia. En el gráfico 2 se observa que, tomando medias móviles de 12 meses, la producción de la industria frigorífica acumula un alza superior al 15% frente al nivel pre-pandemia

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Adolfo Ledo

En nuestra columna del pasado 7 de junio habíamos comentado que, visto desde la demanda, la reactivación económica se estaba verificando fundamentalmente por el lado de la inversión y de las exportaciones. En esta ocasión el enfoque será por el lado de la oferta, es decir de la participación de los distintos sectores de actividad productiva. La agropecuaria y la construcción son claramente los dos sectores que más han contribuido a la reactivación según se desprende del comportamiento del PIB al primer trimestre del año. El tercer sector que se perfila como tractor del crecimiento es la industria manufacturera.

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El pasado 22 febrero ya escribimos en este espacio sobre la industria, donde habíamos trazado un balance sobre el comportamiento general del sector durante el aciago año 2020. En aquel entonces, y con los datos conocidos a diciembre, no todo eran malas noticias, pues durante el segundo semestre había comenzado a avizorarse un crecimiento con bases reales, al punto que en los últimos meses del año la producción interanual había llegado a exceder los niveles de 2019. Cinco meses más tarde, con los datos publicados al mes de mayo por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), estamos en condiciones de aseverar que el promedio de la actividad industrial felizmente continúa consolidándose.

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El dato más directo es el del Índice de Volumen Físico (IVF) de la industria, que creció 22,9% en mayo frente al mismo mes del año anterior, mientras que en el acumulado de los primeros cinco meses del año el crecimiento es de 8,6%. Como estas medidas son engañosas al ser la base de enero-mayo de 2020 muy pobre por efecto del coronavirus, es más interesante comparar frente a la situación pre-pandemia. Vemos que la producción industrial en enero-mayo de 2021 es casi igual al nivel de enero-mayo de 2019.

Alternativamente, al medir el promedio de los 12 meses a mayo de 2021 frente al mismo período cerrado en mayo de 2020 se verifica un crecimiento de la producción industrial de 1,2% (1,8% sin tener en cuenta la refinería) siendo esta la primera variación positiva desde setiembre de 2019. Quiere decir que el promedio de la industria manufacturera ya ha recuperado la pérdida del volumen de producción generada a causa del COVID-19.

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Claro está que el comportamiento no fue homogéneo. Hay varios sectores que siguen atravesando un momento difícil con caídas en la producción, que son compensadas por otros sectores que registran un mayor crecimiento. En particular, se aprecia un mayor dinamismo en los sectores industriales más orientados a la exportación, lo cual no debería sorprender, pues la demanda externa extrarregional está mostrando una reactivación significativa, en particular China y Estados Unidos que figuran entre los principales países compradores de productos uruguayos. Esto, sumado al alza en los precios internacionales, significa un empuje para la industria exportadora, lo cual habíamos analizado con cierto detalle en la consabida columna del 7 de junio. Para visualizar esto, hemos desagregado el IVF en aquellos sectores cuyas ventas están mayormente dirigidas al mercado externo —básicamente la industria frigorífica, la industria láctea, la industria arrocera, la industria de la celulosa y la industria automotriz— y el resto de los sectores industriales más orientados al mercado interno.

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En el gráfico 1, donde se visualiza el IVF en medias móviles de los últimos 12 meses, puede verse con claridad el repunte de la industria exportadora que incluso llega a superar el nivel de 2018. Por su parte, la industria más direccionada al mercado interno, si bien también crece, lo hace con menos vigor y aun está por debajo de los niveles de 2019. Esto también es razonable toda vez que el consumo interno es el componente de la demanda agregada que más lentamente se recupera del golpe sufrido por el coronavirus.

En el caso de la industria exportadora, los frigoríficos (que junto con las plantas de celulosa representan el mayor peso en la conformación del IVF) son los que mostraron mejor desempeño en el período acumulado desde que comenzó la pandemia. En el gráfico 2 se observa que, tomando medias móviles de 12 meses, la producción de la industria frigorífica acumula un alza superior al 15% frente al nivel pre-pandemia.

Si bien como ya vimos la recuperación de la actividad industrial es tangible y en los 12 meses a mayo de 2021 ya ha alcanzado casi el mismo volumen de producción que en los 12 meses a febrero de 2020 (último año móvil pre-pandemia), la recuperación del empleo perdido aún tiene un largo camino por recorrer. Así puede observarse en el gráfico 3, de donde se desprende que el Índice de Personal Ocupado (IPO) en el año móvil a mayo está un 7% por debajo del año móvil a febrero de 2020 mientras que el Índice de Horas Trabajadas (IHT) se encuentra un 9,1% por debajo

¿En qué sectores de la industria se vio afectado el empleo? Prácticamente en todos. Como puede verse en el cuadro, de los 21 sectores relevados por el INE sin tener en cuenta la refinería, únicamente en tres de ellos (Fabricación de productos informáticos, Fabricación de maquinaria y equipo y Fabricación de sustancias y productos químicos) hubo un aumento en la dotación de empleo si se toma el año móvil a mayo de 2021 frente a febrero de 2020

Como hemos comentado en nuestra columna del 22 de febrero, la lectura positiva de este registro es que ello implica un aumento del producto por trabajador, es decir que hay una mejora en la productividad. La mala noticia es que claramente también implica un costo social —al menos en el corto plazo— por la desocupación de trabajadores que no pueden encontrar fácilmente un trabajo sustituto en la situación actual de elevado desempleo, dificultad que se ve acrecentada por el hecho de que el empleo no es un bien transversalmente homogéneo para los distintos sectores de actividad.

En esta coyuntura, es compartible la reciente decisión del gobierno de extender por tres meses adicionales el seguro de paro parcial hasta el 30 de setiembre, aunque seguramente no será suficiente para capear el problema laboral que tiene la industria, y que es de carácter estructural si se considera que esta tendencia venía verificándose ya antes de la pandemia, como lo muestra el gráfico 3.

No podemos pretender que la solución para crear más empleo en la industria venga por el lado de la contratación de mayor número de trabajadores a igual stock de capital fijo. Por el contrario, la solución debe venir por el lado de la expansión del stock de capital fijo. Es decir, la incorporación de nuevos establecimientos industriales o ampliación de los ya existentes que, necesariamente, requerirían nuevos operarios; es decir, la inversión productiva

(*) Ec. Marcelo Sibille, gerente del área de asesoramiento económico y financiero de KPMG en Uruguay